Hace algunos años los científicos descubrieron que en la placenta y en los tejidos embrionarios existen un tipo de células que se pueden convertir en cualquier clase de tejido; ya sea muscular, nervioso, epitelial, etc.
Con el uso de estas células se podrían curar muchas enfermedades que son causadas por tejidos dañados como la atrofia muscular de la espina dorsal (SMA) que es causada por daños en las neuronas motoras, se podría implantar tejido nervioso sano en esa zona eliminando así la enfermedad.
La gran discusión que existe en este tema es que para conseguir las células madre se debe “sacrificar” la vida de muchos niños aún no nacidos. La Iglesia ya se ha manifest
ado en contra de estas prácticas y USA, con el gobierno de Barack Obama, ha dado luz verde a las investigaciones de este tipo singular de células.
Con el uso de estas células se podrían curar muchas enfermedades que son causadas por tejidos dañados como la atrofia muscular de la espina dorsal (SMA) que es causada por daños en las neuronas motoras, se podría implantar tejido nervioso sano en esa zona eliminando así la enfermedad.
La gran discusión que existe en este tema es que para conseguir las células madre se debe “sacrificar” la vida de muchos niños aún no nacidos. La Iglesia ya se ha manifest
ado en contra de estas prácticas y USA, con el gobierno de Barack Obama, ha dado luz verde a las investigaciones de este tipo singular de células.En este punto me gustaría citar las palabras que encontré en un portal de internet que encontré cuando estaba haciendo las investigaciones previas, las cuales son: “A mi juicio, sería una gran tragedia para la ciencia y para toda la gente que al final se pueda beneficiar de la terapia con células madre el que las consideraciones religiosas impidan las investigaciones”.
Creo que estas palabras resumen todo lo que pensaba hablar de este tema. Lo que piense la Iglesia no va a hacer que se dejen de hacer las investigaciones correspondientes y tampoco va a impedir que millones de personas se beneficien de esta terapia porque esta podría ser la última esperanza para muchos.
Creo que estas palabras resumen todo lo que pensaba hablar de este tema. Lo que piense la Iglesia no va a hacer que se dejen de hacer las investigaciones correspondientes y tampoco va a impedir que millones de personas se beneficien de esta terapia porque esta podría ser la última esperanza para muchos.
Para poner fin a este gran debate los gobiernos mundiales deberían hacer obligatorio el hecho de que haya almacenes especializados en guardar cordones umbilicales. Digo esto porque si cada persona guardase su propio tejido embrionario, en este caso el cordón umbilical, nos ahorraríamos muchas horas de debate y conflicto entre el avance médico y la Iglesia.
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